CPA. RONALD A. MOREANO SÁNCHEZ/CFG 2007
Los gatos tienen siete vidas y son además amuletos
vivientes (según se dice). Los sellos de correo tienen dos, la que les
da el
Correo, como institución del Estado, y la que le
damos nosotros los
coleccionistas.
Exactamente el 6 de mayo de 1840 se emitió la primera
estampilla del mundo: El famoso penique negro con la efigie de la Reina
victoria.
El coleccionismo comenzó su vida la misma tarde, en un
Londres de primavera, desprovisto de la clásica
niebla. Todos los
que saludaron su advenimiento han
muerto.
El Ecuador fue el décimo tercer país en América en
emitir sus sellos postales; el primero fue Brasil en el año 1843, con
sus famosos "Ojos de Buey".
En nuestro país la primera emisión dé estampillas
debió circular el primero de enero de 1865, ya que fue ordenada por el
Presidente de la República, Sr. Dr. Gabriel García Moreno, por Decreto
fechado en noviembre de 1864.
En el Ecuador todavía no nacían los que iban a
comenzar, lo que se podría denominar la ÉPOCA DE ORO DE LA FILATELIA,
deberían pasar 90 años desde la emisión de la primera estampilla en
Inglaterra, cuando en el período de los años treinta, ya los
coleccionistas tenían la madurez necesaria y estaban listos para formar
las asociaciones y clubes filatélicos, que tuvieron su apogeo en los
años setenta, siendo los principales los siguientes:
CENTRO FILATÉLICO Y NUMISMÁTICO DE GUAYAQUIL, fundado
el 9 de junio de 1929.
ASOCIACIÓN FILATÉLICA ECUATORIANA, fundada el 25 de
agosto de 1935, en la ciudad de Quito.
ASOCIACIÓN FILATÉLICA AUSTRAL ECUATORIANA, fundada en
la ciudad de Cuenca.
CLUB FILATÉLICO DE GUAYAQUIL, prestigiosa sociedad
fundada en el año 1970, por nuestro recordado primer Presidente Capitán
Alborán Dujmovic.
CLUBES FILATÉLICOS de LOJA, de ZAMORA, de ESMERALDAS
y de BABAHOYO.
De la conformación de estas sociedades, salieron los
primeros comerciantes, que iban a tener destacada actuación en el
mantenimiento de la filatelia en nuestro país; y, en lo que concierne a
Guayaquil, podemos nombrar los siguientes:
SR. JUSTO CAMPAÑA ZÚÑIGA, teniendo su estudio
inicialmente, en el centro de la ciudad con el nombre de FILATELIA
MANABITA, y después en la ciudadela 9 de Octubre, siendo uno de los más
des tacados de renombre nacional e internacional, muy visitado por los
coleccionistas por sus amplios conocimientos y vasto stock, en sellos y
material filatélico, (fallecido).
SR. LUIS CHERREZ DELGADO, con su casa denominada
FILATELIA DE LAS AMERICAS, ubicada en las calles Boyacá 907 y Junín,
despachaba en una acogedora oficina, los coleccionistas le consultaban
sobre asuntos filatélicos. Por venta del edificio, su negocio está
momentáneamente cerrado hasta la reapertura en su nuevo local en la
ciudadela Urdesa.
SR. CARLOS WONG SILVA, destacado comerciante
filatélico, teniendo una de las más grandes acumulaciones de estampillas
donde los demás comerciantes se abastecían, actualmente está retirado ya
que el año 1998, remató el último stock que tenía.
SR. EDUARDO ANTÓN D., filatelista y comerciante a la
vez, atendía en una oficina ubicada en la planta baja de los almacenes
NADER, en Aguirre y Escobedo, (fallecido).
SR. CLAUDIO HEREDIA ZAMORA, comerciante de artesanía,
que lo tamizó con el coleccionismo filatélico especializado en
paquetería, con atención a los principiantes, mantiene su local en
Malecón y Aguirre, siendo actualmente el único comerciante con local
abierto.
No podemos pasar por alto a los comerciantes
filatélicos que visitaban y atendían a domicilio, como el Sr. Herdie
Caballero, que manejó ampliamente el mercado, anunciándose en revistas
internacionales; Sr. Fernando Filbig, originario de Luxemburgo, con
amplios conocimientos de filatelia europea, que llenó vacíos
filatélicos y con su presencia y don de gentes, daba alegría al
coleccionismo (fallecido).
Los que estamos metidos e imbuidos en la filatelia,
no dejamos de lamentar la desaparición de estos comerciantes
filatélicos, que complementaron nuestra afición y la matizaron con su
forma de ser, siendo el comerciante guayaquileño, uno de los iconos, que
posiblemente fueron de los menos apoyados por el Estado, y mantuvieron
su actividad ayudándose mutuamente y con capital exclusivo de sus
bolsillos, y con el entusiasmo de los coleccionistas.
La ciudad de Guayaquil sin la participación de sus
comerciantes y la desaparición de los más destacados, en lo que a
filatelia se refiere posiblemente se encuentra estancada; la actividad
filatélica queda circunscrita a un cerrado y reducido grupo de
entusiastas amantes de los sellos postales, actualmente renovándose,
llamado Club Filatélico de Guayaquil.
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