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Tendría cuando la conocí
24 años: el cabello negro y
ensortijado, los ojos también
negros, atrevidos, brillantes, la tez
blanca como la leche y encarnada como
las rosas (...) de extremada viveza;
generosa con sus amigos y caritativa con
los pobres; valerosa, sabía
manejar la espada y la pistola; montaba
muy bien a caballo, vestida de hombre,
con pantalón rojo, ruana negra de
terciopelo, (...) era bella como
Clorinda, guerrera como Herminia y
hechicera como Arminda.
Venancio Ortiz, Papel periódico ilustrado, 1887,
Colombia.
“ Doña Manuela
Sáenz, la excéntrica cara
amiga del general Bolívar (...)
era el ser más desinteresado que
he conocido.”
O´Leary, Edecán del Libertador
Entre los Jinetes vi un oficial superior
(...) el oficial me miró
echándose a reír, y
reconocí en él a una
mujer, muy bella por cierto, a pesar de
sus grandes bigotes postizos. Era
Manuela, la querida oficial de
Bolívar. Qué asombrosa
personalidad (...) cuánta
debilidad, cuánta trivialidad,
cuánto valor, cuánta
devoción.
J.B.Boussingoult
Manuela disfrazada de hombre y
pistola en mano, penetró a
caballo en uno de los cuarteles
insurrectos, con el de reaccionar a
favor e Bolívar.
L.A. Cuervo.
Una mujer descocada, que ha seguido
siempre los pasos el General
Bolívar se presenta todos los
días en traje que no corresponde
a su sexo y de propio modo hacer salir a
sus criadas insultando el decoro y
haciendo alarde de despreciar las leyes
y la moral.
Semanario LA AURORA, No 8, Bogotá ,1830.
Amor mío mucho te amo, pero
más te amaré si tienes,
ahora más que nunca mucho juicio.
Cuidado con lo que haces, pues si no,
nos pierdes a ambos, perdiéndote
tú.
Bolívar
Por qué llaman hermanos a los del
Sur y a mi forastera? Seré todo
lo que quiera; lo que sé es que
mi país es el continente de
América, he nacido bajo la
línea de Ecuador.
Manuela Sáenz, “Al Público”,
Bogotá, 26 de Junio de 1830.
“ Tú eres La Libertadora
del Libertador..”
Simón Bolívar
Después de los sucesos de la
noche del 25 de septiembre, en Bogotá
la llamaban La Libertadora.
Venancio Ortiz.
Nos recibió una de las damas
más hermosas que recuerdo haber
visto en ese tiempo: de rostro color
perla, ligeramente grueso y ovalado, de
facciones salientes, todas bellas, ojos
arrebatadores, donosísimo seno y
amplia caballera, suelta y
húmeda como empapada en reciente
baño, la cual ondulaba sobre la
rica, odorante y vaporosa bata que
cubría sus bien repartidas formas.
Próspero Pereira Gamba.
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